Juegos para estimular la creatividad narrativa

La creatividad es la capacidad de generar nuevas ideas o conceptos, o de crear nuevas asociaciones entre ideas y conceptos ya conocidos. Es precisamente esta habilidad la que ha permitido que el ser humano progrese como especie, generando nuevas soluciones, creando arte, cultura y tecnología por igual. Sin embargo, no existe un único tipo de pensamiento creativo. Según el profesor e investigador Jeff DeGraff existen cinco niveles diferentes de creatividad:

1.- Creatividad mimética, consistente en la capacidad de copiar y reproducir. Se trata del pensamiento creativo menos elaborado y que menor esfuerzo conlleva.
2.- Creatividad analógica, consistente en relacionar diferentes conceptos entre sí.
3.- Creatividad bisociativa, en la cual se combinan dos o más ideas para crear un nuevo resultado, diferente de la pura suma de ambas.
4.- Creatividad narrativa, basada en la capacidad de crear historias conectando distintos elementos como personajes, acciones, lugares, etc.
5.- Creatividad intuitiva, en la que la mente genera ideas sin contar con ninguna imagen prefijada.

En el encabezado de este artículo ya anunciábamos que nos íbamos a ocupar del cuarto de estos estadios creativos, la creatividad narrativa, para lo cual es necesario hablar de los trabajos de Vladimir Propp y de Gianni Rodari.

Vladimir Propp (1895-1970) fue un erudito ruso dedicado al análisis de los componentes básicos de los cuentos populares para identificar sus elementos narrativos más simples. En base a sus estudios dedujo que todas las narraciones populares se basaban en un conjunto de 31 funciones simples, conocidas como las funciones de Propp:

Alejamiento, prohibición, transgresión, conocimiento, información, engaño, complicidad, fechoría, mediación, aceptación, aceptación, partida, prueba, reacción, recepción de objeto mágico, viaje, lucha, el héroe marcado, victoria, enmienda, regreso, persecución, socorro, regreso de incógnito, fingimiento, una misión difícil, cumplimiento, reconocimiento, desenmascaramiento, transfiguración, castigo y boda.

Este conjunto de funciones fue adoptado por el pedagogo italiano Gianni Rodari (1920-1980) para proponer un juego de cartas para construir historias mediante la introducción arbitraria de cada una de esas funciones. La forma más básica de este juego consistiría en escribir cada una de las funciones en una carta o papel, y hacer que el jugador tome cinco o seis de ellas de forma aleatoria. A partir de dichos conceptos, y ordenándolos de una forma lógica, debería entonces construir una historia original.

Juegos comerciales basados en la baraja de Propp

Empleando esta mecánica, se han desarrollado numerosos juegos comerciales, que combinan el factor creativo con la pura diversión, e incluso la educación. Estos sistemas de juego van más allá de las funciones de Propp, e incluyen objetos, personajes y referentes reales para poder enriquecer enormemente la experiencia. Estos son algunos de ellos:

– Story Cubes: Juego de dados en el que cada cara representa un dibujo con un simbolismo muy abierto. Con cada tirada, el jugador debe realizar una interpretación de cada símbolo, e incorporarla a una historia coherente.

– Érase una vez: Juego de cartas basado en la creación colectiva de una historia. El objetivo del juego consiste en descartarse de todas las cartas que el jugador tiene en su mano, insertándolas de forma coherente en una historia generada de forma colectiva.

– Zurrumurru: Juego de cartas, que supone la aplicación de estas mecánicas al ámbito educativo. Concebido como un método para estimular el conocimiento de la lengua y la cultura vascas, las cartas representan a personajes, objetos y acciones características de dicho folclore. Mediante diversos métodos de juego (creación colectiva de historias, ladrón de cartas, peleas de gallos o simple combinatoria), los alumnos deben construir sus propias leyendas tradicionales en euskera.

 

Cómo crear tu propio juego

Más allá de estos juegos comerciales, cualquier educador o padre puede construir su propio juego narrativo y personalizarlo a sus necesidades específicas. El proceso para construir un juego de tales características sería el siguiente:

1.- Definir la temática y enfoque del juego. Puede que queramos construir un juego para generar historias de princesas, o de superhéroes, o introducir personajes históricos y así utilizarlo como herramienta para aprender historia.

2.- Escribir una lista de entre 30 y 40 elementos básicos. Se trata del paso más complejo, ya que debemos buscar un equilibrio entre la tematización y la jugabilidad. Imaginemos que queremos hacer un juego sobre los mitos griegos. El primer impulso sería listar los nombres de los héroes, lugares y objetos típicos de esa mitología, desde Zeus hasta el vellocino de oro. Sin embargo, un juego compuesto únicamente de estos elementos estáticos carecería de dinamismo, no tendrían elementos de conexión. Para ello es necesario incluir acciones como las descritas por Propp. Una buena proporción de verbos estaría entre el 30 y el 40% de las cartas.

3.- Construir las cartas. Se puede hacer con trozos de cartulina cortados al mismo tamaño. La forma más sencilla de hacerlo sería simplemente escribir el nombre de los elementos, aunque para hacerlo más atractivo y estimulante resultaría recomendable hacer un dibujo representativo en cada carta.

4.- Mecánicas de juego. Todas las mecánicas de juego mencionadas anteriormente se pueden aplicar a este sistema. Recordemos alguna de ellas:

– Juego básico, a partir de un jugador. Cada jugador coge cinco cartas al azar y construye una historia, de forma individual o colectiva, basada en las mismas.

– Pelea de gallos, a partir de 2 jugadores. Cada jugador toma seis cartas. Tres de ellas las guarda, y con las otras tres comienza a contar una historia. Los oponentes pueden insertar sus cartas en cualquier momento de la narración, obligando a improvisar variaciones en la historia.

– El ladrón de historias, a partir de tres jugadores. Se reparten todas las cartas entre los jugadores. El que sea mano comienza a contar una historia, descartando los naipes a medida que los va mencionando. Si menciona algún concepto presente en las cartas de sus adversarios, el que tenga dicha carta puede utilizarla para robar el turno de narración. Gana la partida el primero en descartarse de toda su mano.

Esta es solo una muestra de algunas modalidades de juego. Sus posibilidades son infinitas, y dependiendo del grupo se pueden improvisar nuevas modalidades con las que desarrollar distintas habilidades, ya sea de forma individual o colectiva. Una herramienta versátil para estimular una de las formas más elaboradas de pensamiento creativo.

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